21 noviembre 2009

La misteriosa caja de pompones

La compré un un todo a cien hace como unos ocho años, entonces se llamaban así, fue antes de la invasión de los bazares chinos. Creo que aún la pagué en pesetas, es un caja transparente en la que pone "100 pompones regalo". Han sido los veinte duros más amortizados de la historía.
Durante todo este tiempo cada vez que hago un regalo le planto un pompóm, reyes, cunpleaños, celebraciones, incluso ha habido regalos que han llevado más de un pompóm, y aún así no se acaban, es una caja sin fondo. Yo no sé si es que se reproducen o si es que vienen los duendecillos por la noche y meten más pompones, pero ahí está ella, año tras año, celebración tras celebración...
Y aún me quedan pompones para este año y el que viene...

4 comentarios:

  1. Anda que no mola!!
    Y seguro que queda precioso cada regalo al que le pones un pompón, eh?
    Quedará muy mono a la par que sencillo y elegante... Mucho mejor que poner una pegatina de "Felicidades". Hombre, por Dios, ¿dónde va a parar?
    jeje


    Besos!!!

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  2. Pues si, quedan divinos :)

    Lo malo es que creo que mis amistades se empieza a aburrir ya...

    A mi es que me encanta empaquetar regalos!!!

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  3. En una primera lecutra, había entendido "condones". Que oye, tampoco estaría nada mal. xD

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  4. Jajajaja Bueno pero tendrían que ser unos condones con una fecha de caducidad muy muy larga eh!!

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